Teoría de la autoestima
Desarrollo Psicosocial de la Niñez Intermedia
6 a los 11 años
Psicología del Desarrollo
Diane E. Papalia
El desarrollo del concepto de si mismo
El autoconcepto o concepto de si mismo se desarrolla continuamente desde la infancia. El crecimiento cognoscitivo que tiene lugar durante la niñez intermedia permite a los niños de mejor edad desarrollar conceptos más realistas y complejos de si mismos y de su propio valor. En los chicos también crece el entendimiento y control de sus emociones.
-Sistemas de representacionales: una perspectiva neo piagetiana.
Alrededor de los siete u ocho años de edad, los niños llegan a la tercera de las e3tapas neo piagetianas del desarrollo del autoconcepto. En esta época, los niños pueden formar sistemas representacionales: autoconcepto amplios e integrados que incluyen diferentes características de si mismos. Puede comparar el yo real con el yo ideal y puede juzgar cuando se ajusta a los patrones sociales.
Todos estos cambios contribuyen al desarrollo de la autoestima, la evaluación que ellos mismos hacen de su valor (“Me gusto o no me gusto como persona”).
Autoestima
A los cuatro años, los niños pueden demostrar que poseen un sentido de su valor como personas, pero es en la niñez intermedia cuando los juicios sobre si mismos se vuelven más reales, equilibrados y complejos, y los expresan con más claridad. La autoestima es un componente importante del autoconcepto, que relaciona los aspectos cognoscitivo, emocional y social de la personalidad. Los niños con una alta autoestima tienden a ser alegres, mientras que quienes tienen una autoestima baja tienden a ser depresivos (Harter, 1990). Un estado de animo depresivo puede reducir los niveles de energía, situación que puede afectar los resultados de un niño en la escuela y en cualquier otro sitio, sumergiéndolo en una espirar descendente en su autoestima. Con frecuencia, los niños con baja autoestima mantienen una imagen negativa mucho después de haber dejado atrás la niñez.
Fuentes de la autoestima
Según Erikson (1982), una determinante importante de la autoestima es la perspectiva que tienen los niños de su capacidad para hacer un trabajo productivo; el tema a resolver en la crisis de la niñez intermedia es el de laboriosidad versus inferioridad. La “virtud” que se desarrolla con la solución exitosa de esta crisis es la competencia, una perspectiva de si mismo como un ser capaz de dominar destrezas y realizar tareas.
Los niños tienen que aprender destrezas valoradas por su sociedad. Los pequeños comparan sus habilidades con las de sus compañeros; si no se sienten bien pueden retirarse al abrazo protector de la familia. Si, por otra parte, se vuelven demasiado laboriosos, dice Erikson, pueden descuidar las relaciones sociales y volverse “adictos al trabajo”.
Un punto de vista mas complejo de las fuentes de la autoestima o, valor propio global, se encuentra en la investigación de Susan Harter (1985, 1990, 1993). Harter (1985) indago en niños de ocho a doce años sobre su apariencia, comportamiento, desempeño escolar, habilidades atléticas y aceptación por parte de otros niños. Los chichos calificaron y evaluaron cuales de estos cinco aspectos afectaban la opinión que tenían de si mismos. También respondieron preguntas acerca de cuanto se agradan a si mismos, lo felices que eran con su manera de ser, y como los trataban sus padres, profesores, compañeros y amigos cercanos.
Entre estos cinco dominios, los niños calificaron la apariencia física como lo mas importante. La aceptación social siguió a continuación. Menos importantes fueron el trabajo escolar, el comportamiento y su condición atlética. En contraste, entonces, con el alto valor que Erikson le dio al dominio de las destrezas, la investigación de Harter sugiere que los niños en edad escolar de hoy, pro lo menos en América del Norte, se juzgan mas por su buen aspecto y popularidad.
No obstante, el mayor contribuyente a la autoestima parece ser la cantidad de apoyo social que el niño siente; primero de padres y compañeros, luego de sus amigos y profesores. ¿Les gusta y cuidan del niño estas personas importantes? ¿Tratan al niño como una persona importante y que tiene cosas valiosas que decir? Sin embargo, Harter y otros han encontrado que el apoyo social por lo general no compensara una baja autoevaluación. Si Juanita piensa que los deportes son importantes pero considera que ella no es atlética, perderá en autoestima, sin importar el animo que reciba de su familia y amigos. De otra parte, aunque Mike piense que es importante ser bien parecido e inteligente, y considere que tiene ambas cualidades, su autoestima sufrirá si no se siente valorado por su familia y por otras personas importantes.
Estilo de paternidad y autoestima
La mayoría de los padres cuyos hijos tienen alta autoestima usan lo que Diana Baumrin denomino el estilo de paternidad democrático. Estos padres combinan el amor y aceptación de sus hijos con fuertes exigencias de desempeño académico y buen comportamiento (Coopersmith, 1967).
Los padres que son democráticos y estrictos ayudan al desarrollo de un hijo de diferentes maneras. Al establecer reglas claras y consientes, permiten a sus hijos saber cual es el comportamiento que se espera de ellos, de modo que los niños aprenden a considerar las exigencias del mundo exterior. Los padres que exigen demuestran que creen que sus hijos podrán cumplir, y los cuidaran lo suficiente para insistir en lo que hagan.
Existe otra manera de observar la relación entre paternidad y autoestima de los hijos. Los niños con una alta autoestima pueden tener características que animan a sus padres a ser amorosos, firmes y democráticos. Los chicos que tienen confianza en si mismos, son colaboradores, competentes y fáciles de educar. Podemos ver la influencia en doble sentido entre los padres y sus hijos; es decir, la manera como se afectan mutuamente.